Destacado

ZOOM OUT

Por: Ave Canela

Cuento escrito en el marco de los cursos de RED RELATA del Ministerio de Cultura 2020 – con Betuel Bonilla

Julieta tenía doce años cuando su papá comenzó a hablarle de esoterismo, en contraste con su madre que siempre le inculcó el catolicismo. Pero a ella le parecían aburridos los rosarios y las oraciones, en cambio, su padre hacía todo más divertido. Él le mostraba cuarzos, péndulos, le contaba historias de extraterrestres, le daba charlas sobre numerología, astrología, tarot y otras doctrinas que buscan comprobar lo incierto de la existencia y el sentido de la vida.

Cada noche, cuando ella terminaba de cenar y su padre llegaba de trabajar, bajaban al primer piso de la casa, al lugar que llamaban el “rincón oscuro” donde había mesas repletas de cajas de cartón, libros, velas, inciensos y cuanto cachivache se les ocurra. Era un cuarto sombrío, lleno de polvo, al que se le pasaba una escoba máxima dos veces al año. Cada noche era una exploración diferente. Su papá se esforzaba por usar un discurso atractivo para cada tema, discursos que a veces se extendían más de lo necesario:

−¡Mira Julieta!−así introducía su papá los encuentro, vigoroso, con voz grave y potente−El hombre ha temido siempre a lo desconocido. Aceptamos como verdadero lo que percibimos apenas con nuestros sentidos, lo que podemos ver, lo tangible, eso que podemos tocar es lo que consideramos real. Una de las grandes dudas de la humanidad ha sido, por ejemplo, descubrir qué pasa después de la muerte ¿a dónde vamos? ¿qué hay más allá de esta vida? Una duda que nadie ha resuelto aún. Sin embargo, con este péndulo, que parece una piedra común pero no lo es, podrás empezar a resolver algunas de esas dudas. Es un cristal de cuarzo transparente muy poderoso. Sirve para ubicar objetos y encontrar verdades, puedes preguntarle lo que quieras. Debes amarrarlo a un hilo y dejarlo colgar de tu dedo índice, así lo cargarás con tu energía. Éste hará dos movimientos, hacia delante y atrás o hacia la derecha e izquierda. Uno significará un “sí” y el otro será un “no”. Pero recuerda, siempre debes estar en completo silencio y concentrarte. Conectarte con la energía divina.

Julieta divagaba entre las imágenes que dibujaba en su mente, con cada palabra que pronunciaba su padre, intentaba conectar unas palabras con otras, creando pequeños universos, pero cuando estaba terminando de crear uno, comenzaba otra nueva idea, por lo que de cada tema lograba retener el diez por ciento de la información. Y así se pasaban noches enteras, él motivado en los discursos y ella interrumpiéndolo de vez en cuando solo con tímidas preguntas, tratando de mantener sus párpados atentos.  

Aunque fueron varios años en los que su padre intentó entrenarla en estos temas, ella siempre dudó de las técnicas que él le enseñaba. Mientras crecía, se le despertó la curiosidad por encontrar su propia verdad. Buscó corroborar la información recibida, en enciclopedias y documentales, y fue descubriendo que, efectivamente, algunas teorías coincidían con los cuentos de su padre. Se interesó cada vez más en su exploración y buscó compartir este conocimiento, pensaba que debía estar al alcance de todos.

Emocionada, ya estando en secundaria, una mañana reunió a sus compañeras de clase durante la hora del recreo. Les mostró orgullosa la bolsita de lana que le había regalado su padre donde guardaba cristales, barajas de tarot y demás instrumentos esotéricos. Les habló del poder que tenían cada uno de ellos, pero sus amigas salieron corriendo y la llamaron esquizofrénica y loca. Fue centro de burla en el salón, los rumores comenzaron a expandirse por los pasillos del colegio. Terminaron apodando a su padre como el brujo perverso del pueblo.

Ese día Julieta guardó todos los instrumentos en un baúl, lo ocultó en el “rincón oscuro”, de manera que nadie pudiera encontrarlo. Subió a su cuarto, se lanzó boca abajo sobre la cama, apretó su cabeza en la almohada para gritar y la inundó en llanto. Luego de unos minutos, salió a buscar a su padre y se lo cruzó en el pasillo.

−Mis amigas piensan que soy una tonta−reclamó la niña−Todas me dicen que lo que me enseñas es mentira, que no existe nada de eso, que son inventos tuyos que sacas de tus libros de brujería y esas cosas malas. Creí tus cuentos y me hiciste quedar en ridículo.

−¿Crees que yo te enseñaría algo que fuera “malo”? −cuestionó, su padre

Su hija lanzó la puerta sin responder y se encerró en la habitación. No quiso volver a saber nada de esos temas por años. Victoria dejó de creer en el esoterismo. Dedicó su atención hacia las cosas que solían hacer las chicas de su edad: vanidad, moda, maquillaje, entre otras.

Siete años después de esa incómoda experiencia Julieta se había mudado a otra ciudad y ya había cursado algunos semestres de cine en la universidad.

Una noche, luego de estar en una fiesta y bailar hasta que le dolieran los pies, Julieta fue a dormir a casa de su amiga Sofia, como era costumbre. Hablaron poco porque el cansancio las vencía, se durmieron, Sofía en su cama y Julieta en el colchón.

Cuando Julieta abrió los ojos todo seguía oscuro, el ventilador prendido hacía ondular la cortina de lunares y su amiga aún dormía. Julieta intentaba cerrar los ojos, no lograba descansar, observaba todo a su alrededor, tenía una pesadez extraña, estaba medio sonámbula. Sintió el impulso de sentarse y duró así unos segundos. Luego tuvo el impulso de levantarse, no sabía por qué, se movía como si una fuerza la empujara.

Deseó sacudir la cabeza o pellizcarse para despertar de la pesadilla y nada pasaba, seguía igual, no sentía su cuerpo. Buscó volver a la cama y no lo logró. Julieta comenzó a sospechar que estaba bajo el efecto de alguna droga alucinógena que probablemente le habían dado en el bar. Se fue alterando al pasar los minutos por no tener control de sus movimientos. Y mientras procuraba tener la mente clara y entender lo que pasaba, pensó en despertar a su amiga, volteó a mirarla y ahora ésta se veía más lejos, como cuando una cámara de cine se mueve alejando el foco de la imagen lentamente, haciendo que cada vez se vea más pequeño, logrando lo que se conoce como zoom out.  

Al ver esto, Julieta entró en pánico, enfocó su mirada y se percató de que las cosas realmente no eran como las había visto al principio, algo había cambiado en el lugar. Es decir, la cortina de lunares morados ya no era morada, ahora era gris. La cama también era gris. Todo estaba cubierto por un filtro de fotografía a blanco y negro. La imagen de la habitación de Sofia estaba distorsionada. Era otra realidad. Pensó que había llegado su momento de partir, de abandonar este mundo y morir, pero no iba a aceptarlo. Se acercó a la cortina para aferrarse a ella y no seguir elevándose al infinito, pero su cuerpo no la acompañaba, no veía su mano, era invisible. Y con una mano invisible no había de dónde agarrarse.  

Ante la falta de posibilidades, Julieta se dijo a sí misma: “claro, tomé mucho licor, estaba muy cansada, me dio un infarto y me morí. Ahora estoy subiendo al cielo, eso es, subo al cielo, por eso me estoy elevando. ¡Me morí! ¡Me morí!”.

Nadie la podía consolar, aunque ella no perdía la esperanza de que Sofía la ayudara.

−¡Sofía por favor ayúdame! −gritaba, al menos eso era lo que ella creía que hacía−¡Sofía abre los ojos! ¡Levántate!¡Ayúdame! Me estoy muriendo y no quiero morirme ¡Sofíaaaaaa!

Pero su amiga ni se mosqueaba. Era imposible que la escuchara, Julieta se entregó a su destino, mientras su parloteo interno no paraba.

−¡Estoy subiendo!−exclamó resignada−no paro de subir y de elevarme. Qué voy a hacer cuando llegue al techo de esta habitación y luego me salga y vea el techo de la casa, y luego vea el barrio y la ciudad, luego el país, el continente y así sucesivamente ¿Qué voy a hacer? ¿A dónde voy a ir?… ¿Será que estoy soñando? Pero, si estuviera soñando por qué estoy hablando y pensando tan coherentemente de todo lo que está pasando ¡En fin! ¿qué voy a hacer?

Cuando por fin llegó a la esquina más alta de la habitación la verdad se reveló ante sus ojos. El foco de su mirada paso de estar en la cama de Sofía y se volcó al colchón. Desde arriba Julieta vio su cuerpo revolcarse y moverse de lado a lado. Entonces entendió que no estaba muerta que algo más estaba pasando, pero no sabía que era. Había entrado en un lugar desconocido, un lugar extraño que no había visto nunca, pero del que quizá su papá le había hablado. Apreciaba sombras que pasaban, escuchaba sonidos perturbadores. En ese momento el terror la invadía, no recordó alguna señal o conjuro de los que su papá le hubiera hablado que la hicieran volver a su cuerpo. Y, aunque nunca creyó en las ideas absurdas de su mamá, por primera vez recurrió a ellas, la primera que se le vino a la cabeza fue rezar un Padre Nuestro.

Cerró los ojos y suplicó con fervor tres padres nuestros seguidos, pidiendo volver a su estado natural. Lo siguiente que vio fue su mano entrando en su mano, su cuerpo entrando en su cuerpo. Finalmente había vuelto, bajó al colchón como atraída por un imán mágico.

Cuando Julieta abrió los ojos, todo era más claro, ya había salido el sol, Sofía no estaba en la habitación. Cogió su celular, llamó a su padre y le dijo:

−¡Me desdoblé!−dijo con júbilo Julieta−¡Tenías razón papá!, si hay algo más allá, me desdoblé y entré al plano astral. Si existe, es real. Prometo ir a casa y volver al rincón oscuro, quiero usar todas las cosas que guardé en el baúl, aún quiero que me enseñes tus técnicas y cuando me gradúe de la universidad, haré una película con ellas.

La joven recordó que su padre le había hablado de los mundos paralelos, los viajes astrales y todas las dimensiones que existen más allá de la muerte, que descubrimos cuando dejamos este mundo. Aquella noche no era la última noche de Julieta, pero fue la mejor prueba para corroborar que su padre ya no sería, al menos para ella, el brujo perverso del pueblo.

Destacado

Escritos Aleatorios

La famosa independencia

La independencia no es solo económica, también es mental.

Dejen de estigmatizar el recibir ayuda de los papás, ya sea para comer, para subsistir, para movilizarse…para lo que sea ¡No está mal! Nos hemos condenado a pensar que eso está mal porque la sociedad dice que no es lo correcto si ya se tiene 25, 30, 35 años o más.

Dejen de sentirse mal por admitir que sus papás los ayudan, eso no los hace menos. Las condiciones antes eran distintas. El mundo y el mercado laboral ofrece cada vez menos posibilidades de ser independientes. No se avergüencen de admitirlo, así sea frente a tus familiares, que quieren presionar para hacerles sentir mal, porque quizá ellos mismos se dejaron llenar de esas frustraciones y presiones impuestas a lo largo de sus vidas.

Pero si sinceramente, usted puede y es 100% autosuficiente y de verdad, no recibe ningún tipo de ayuda de nadie, ni siquiera de su pareja, siéntese orgulloso y especial, porque está siendo de los pocos privilegiados.

La gente que me gusta es…

Me gusta la gente exótica, la gente distinta; no común, pero con la habilidad de pensar con simpleza y sencillez; me gusta la gente auténtica y deliciosa; la gente capaz de disfrutar lo que llega y dejar atrás lo que se va; me gusta aprender de personas fuertes y vivir con intensidad; me gusta la gente sin prejuicios y con libertad de escoger; la gente capaz de ver lo extraordinario de la vida, de arriesgarse y ver la vida más allá de lo cotidiano y superficial. Me gusta la gente rica, sabrosa, misteriosa y descifrable a la vez. Esta es la gente que escojo para mí, para el camino que he de andar.

A mis padres

Mis padres, quizá sin pensarlo, hicieron de mí una mujer libre ; mis padres, aunque ellos no lo crean, me hicieron una mujer independiente; mis padres, así no lo quisieran, me hicieron una mujer pensante y fuerte; mis padres, aunque no lo sepan, lograron soltarme de muchas ataduras sociales; ahora, por si ellos no lo esperan, soy una mujer firme, que lucha por su palabra y sus convicciones; mis padres, tal vez sin intención, lograron crear en mí un criterio que va más allá de las expectativas sociales y culturales, un criterio que va en busca de mis propias expectativas intelectuales y emocionales ; ellos lograron enseñarme a ver el mundo más allá de lo banal y lo superficial, más allá de lo material; y bueno, si quizá no lo esperan, solo cumpliré mis propios ideales, creo que no soy una mujer común, simple o conformista, soy todo lo contrario, soy confusa, compleja e imparable. ¡Así me hicieron queridos padres! Y gracias por haberlo hecho y por seguir a mi lado construyendo mi camino, nuestro camino, solo y únicamente nuestro! 

Creo

Creo en la verdad y creo en la vida. Creo que podemos vivir unos con otros en términos de transparencia y plenitud. Creo que podemos decirnos la verdad sin herirnos; que podemos decir lo que sentimos sin temor, sin adornos, sin tapujos; que podemos no jugar con los demás, no jugar con nadie. 

Creo que podemos ser sensatos y libres a la vez, sin engaños, sin mentiras innecesarias, sin verdades débiles como escudos pasajeros que nos permitan experimentar, solo eso, experimentar. 

Creo que podemos conocernos, escucharnos, intentar ver qué hay más allá de la carne ¿por qué no? de tu cuerpo, del tacto. Creo que quizá, si, podemos ser sutiles nuevamente, volver a conocerte, volver a explorarte, a vivirte, a sentirte; sentirte y desearte, sin apoderarme de ti, sin apoderarme de tu fuego, sin vivirte solo el instante. 

Creo que todo es posible, no creo en las excusas, en los “pero”, así es, los usamos cuando queremos huir cobardemente, ¿para qué mentir? 

Creo en la verdad, en la vida, en el teatro. Hay que sentir para vivir y no vivir sin razonar, sin cuidado, sin delicadeza, sin detalle. Cada detalle de su cuerpo, de su mente, de su vida, cada momento existe, no es precipitado, hay detalles, hay vida, hay teatro. 

Creo mi vida en el teatro, el teatro como vida, la vida como gran teatro. Puedo creer y puedo vivir, puedo hacer teatro…mi vida en el teatro. 

Feliz nuevo ciclo de vibraciones y energías fluyendo con la divinidad.

Destacado

Frases del día

Desde 2013

  • Tengo un apellido grave y otro agudo…pienso mientras escribo.
  • Hay eco en el vacío.
  • No te cruces de brazos, pero ten la seguridad que lo que ha de ser será ¡Es un tesoro saberlo!
  • No creas en una sola persona, en una sola idea. Ten varios referentes en los cuales creer pero ante todo cree en ti.
  • Tanto le entregues al teatro así será cuanto recibirás de él.
  • La maravilla del teatro es el mundo de las posibilidades, no existe un molde, una única forma de hacerlo, ¡todo es posible!
  • Si no somos capaces de romper las reglas en la vida…¿por qué no romperlas en el teatro? 
  • Hay también amores cobardes que nunca se consumen.
  • A mayor conocimiento, mayor entendimiento, ávida del saber.
  • Fanática del ingenio y alérgica a la ineptitud.
  • Ya tengo ganas de soñar en el sueño…
  • ¡No al whisky, sí al tinto; no a las discotecas, sí a los cafés; no a las flojas historias, sí al cine!
  • Te necesito ahora no después; te necesito hoy, no mañana; cuando menos esperas, te necesito mi amigo.
  • ¡Hombres de carácter, firmeza y criterio!…es lo que necesita el planeta.
  • Por algún…algún lado reluce la edad del hombre.
  • ¿Para qué economizar las palabras si son nuestro tesoro en abundancia? pero elegir a quien dárselas, para no desperdiciarlas.
  • Los mejores pensamientos se demoran fabricándose.
  • Buen momento aquél en el que te conocí y ahora en el que te disfruto.
  • Que no haya amor, pero que haya verdad. Que no haya palabras, ni abrazos, pero que haya verdad. Que por encima de todo siempre haya verdad.
  • La noche trae consigo grandes incertidumbres.